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Nuevos y viejos retuiteos

marzo 2014

© Macarena de Martos

No acabo de llegar al Instituto y ya escucho a un alumno regocijado presumir a su compañero de entrada: “¡Hostiaaaa, ya he retuiteao hoy 20 tuiters. ¡Soy un fenómeno!” No podía estar más orgulloso el chaval; pero al preguntarle yo, curiosón, qué cosas tan importantes ya había leído, comprendido y valorado como para darlo a conocer a otros en tan temprana mañana, me contesta no menos orgulloso de su proeza: “No sé, sólo lo he retuiteado, ¡pa las tonterías que dicen!” La cara que se me quedó…, bueno, es casi la misma que a diario tratando con estos ejemplares de humanoides. Lo peor no fue eso; fue cuando me dijo cada vez más orgulloso de su buen hacer: “¡Esto es lo último!; ¡tú no puedes entenderlo, eres muy antiguo!”

Renuncié a dar explicaciones a quien tan modernamente había despreciado a sus propios coleguis, reenviando tantos gorjeos, huy, perdón, que hay que decirlo en el imperialista inglés, reenviando tantos tuits. (A ver, a ver; algo me acuerdo de las labiovelares; y además, si los españolitos no saben ni español y no nos importa un pito, qué coño me importa a mí saber inglés, si además con tantas lenguas bonitas que uno puede aprender…, ni me gusta el inglés ni quiero aprenderlo, ¡joder!).

Pero vamos, que eso de reenviar breves sentencias dichas por otros es más antiguo que… que el inglés. La diferencia es que tradicionalmente, cuando uno leía alguna frase profunda e interesante, la rumiaba, meditaba, rebosaba y reelaboraba durante tiempo hasta crear y construir una nueva frase tan genial como la primera. Y nacía un nuevo tesoro. Ya, ya voy a poner ejemplos. Pero, vamos, que estructuralmente es casi lo mismo, casi no ha cambiado nada; sólo que antes retuiteaban los que sabían leer y escribir.

Si vamos con un poquito de orden, de los primeritos que crearon frases lapidarias fueron Homero (¿qué culpa tengo yo, si es así?, que tiene tantas que podríamos reescribir la Ilíada y la Odisea enteras otra vez). Los poetas y pensadores posteriores fueron escogiendo alguna que otra frase y una y otra vez la reinventaron en sus propias creaciones.

Otra gran diferencia es la dualidad cantidad/calidad. Hoy en día hay tuits que en un segundo llegan al millón de retuiteos (¿leídos?; en el sentido académico de leer, interpretar lo escrito), pero duran lo efímero del segundo que tardan en ser enviados. Antes una frase, una cita, puede que no llegara ni a los dos centenares de recitas, pero aún perduran por más de dos mil años (multiplicad vosotros los segundos que aún duran, que yo tengo cosas que hacer); y además, en cada nueva cita, en cada nueva edición, el poeta, el pensador no se limita a reproducir fielmente la cita anterior, sino la recrea, la reinventa, y la hace nueva, más nueva, tan nueva como la eternidad lo permita, ¡vamos, que la recita!

Vamos a elegir un tuit antiguo, de bastante influencia, quizás la frase más lapidaria, citada y recitada de Píndaro, Pítica VIII, 95-96:

ἐπάμεροι· τί δέ τις; τί δ᾿ οὔ τις; σκιᾶς ὄναρ
ἄνθρωπος.

¡Hombres de un día! ¿Pero qué es uno? ¿Y qué no es uno? El sueño de una sombra,
el hombre.

La Edad Antigua, la Edad Media, el Romanticismo, el Nihilismo, el Existencialismo, el Yoquéséismo son deudores en gran valoración de este pensamiento. Claro que la tradición clásica ya había dado antes de Píndaro señales de la idea esta que encierra la frase: Baquílides, Teognis (lo mejor para el hombre, el no haber nacido, 425), Epicteto, Eurípides, Cicerón, Plinio el Viejo y también el Libro de Job, y por supuesto desde el magister, digo, desde el maese o maestro, o como se diría hoy, desde el míster Homero en su Ilíada VI, 146-150:

Cual la generación de las hojas, así la de los hombres,
las hojas, a unas el viento las deja caer en tierra, a otras el bosque
brotándolas las hace crecer y llega la estación de la primavera.
Así la generación de los hombres, una nace y la otra acaba.

Semónides de Amorgo compuso un poema como comentario a estas palabras homéricas:

Esto es lo más bello que dijo el hombre de Quíos:
"Cual la generación de las hojas, así la de los hombres."
Pocos mortales, en efecto, acogen en su oído este verso
y lo depositan en su pecho…

O el dulce Mimnermo que nos cuenta:

Nosotros, como hojas que hace brotar la estación florida
de la primavera, …
… Tan pronto como ha transcurrido el plazo de esta estación
es preferible enseguida morir que vivir.

Hay algunas más… y modernas, eh, que admirados como Nietzsche o Hölderlin o Valéry admiraban a Píndaro y estos versitos.

Este tuit creó otro, “la necesidad de no perder el tiempo” y tenemos ejemplos también de esto en toda la literatura griega y posterior:

Del mismo Semónides:

… Pero tú apréndelo, y hasta el fin de tu vida
atrévete a gozar de los bienes que el vivir te depare.

Y, claro, el famosisisimo carpe diem horaciano (que por cierto, la frase no va tanto por lo que entendemos normalmente). Y ése es el problema (común por lo demás cuando se abusa de una cita y se la saca de su contexto), utilizar una conclusión como Teorema de la verdad sin examinar las premisas de la que es consecuencia y creer que tal conclusión sirve para cualquier premisa.

Veámoslo en el ejemplo anterior, pero sumémosle un versito y medio, más: Píndaro, Pítica VIII, 95-97:

ἐπάμεροι· τί δέ τις; τί δ᾿ οὔ τις; σκιᾶς ὄναρ
ἄνθρωπος. ἀλλ᾿ ὅταν αἴγλα διόσδοτος ἔλθῃ
, λαμπρὸν φέγγος ἔπεστιν ἀνδρῶν καὶ μείλιχος αἰών·

¡Hombres de un día! ¿Pero qué es uno? ¿Y qué no es uno? El sueño de una sombra,
el hombre. Pero cuando el resplandor inspirado por la divinidad llega,
sobreviene la brillante luz de los hombres y su dulce eternidad.

Aquí se ve que la frase anterior no iba por la fragilidad del hombre, sino que el sentido verdadero de lo que quería decir el poeta es que el hombre que no hace creación muere cuando muere, pero se hace eterno en la brillantez de su hacer. Los poetas, pensadores, artistas o aquellos que hacen algo que vale la pena perviven en sus obras.

No puedo acabar sin hacer notar que acaso las palabras de Píndaro no sea otra cosa que un retuiteo de las palabras de Safo:

Muerta yacerás y ya nunca memoria de ti quedará
en el mañana, pues no participas de las rosas
de Pieria. Anónima también en la morada de Hades
errarás espantada entre borrosos espíritus.

Y, como siempre, el aforístico Horacio en su Oda III-30, 1 y 6-8

Realicé un monumento más perenne que el bronce…
… No todo yo moriré y gran parte de mí
evitará a Muerte; continuamente, por la posterior
alabanza, naceré renovado.

¿Pero qué es uno? ¿Y qué no es uno? El hombre, su creación.

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Documento sin título 1 COMENTARIOS
Documento sin título Documento sin título yorlis 09/05/2014 01:44
no me servistes para nada
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