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Salmueras y conservas Hohenstaufen

marzo 2014

© Iván Gabela

In nomine sancte et individue Trinitatis. Fredericus divina favente clementia Romanorum imperator augustus. Decet munificentiam principalem inter ceteras rei publice salutiferas curas ecclesiarum dei negotia speciali studio promovere et earum tranquillitati omnimoda diligentia providere. Noverit igitur omnium tam futurorum quam presentium Christi et imperii nostri fidelium universitas, quod in curia Aquisgrani pro transferendo sanctissimi imperatoris Karoli corpore per nos celebrata moti divine gratie respectu et affectuoso dilectissimi nostri principis Reinoldi venerabilis Coloniensis archiepiscopi interventu, devota quoque supplicatione fratis Arnoldi de Bona Spe nostri fidelissimi clementer inclinati devotissimum nontrum Philippum abbatem de Bona Spe omnesque successores eius ac fratres, ipsam totaliter abbatiam cum omnibus suis pertinentiis sub imperiali nostra protectione recipimus.1

El Emperador pregunta al niño: ¿Siguen los cuervos volando alrededor de la montaña? El infante se apresura a la entrada de la profunda cueva: No señor, los cuervos ya no están. –Entonces es la hora. Señores, dirigiéndose a los caballeros que lo acompañan, ha llegado el momento de despertar, Alemania necesita de nosotros, ¡vamos!- Y levantándose de su pétreo y secular asiento, salió de la cueva espada en ristre y flamígera barba al viento.

Esto que parece la clásica escena de una estadounidense película de superhéroes, es, en realidad, el esperado final del mito de la salvación del pueblo alemán, que curiosamente tiene cierto tufillo de mesianismo sionista; aunque el germano sí conoce el nombre de su redentor, Federico, y el hebreo solo sabe de la familia de la cual surgirá el tal redentor, de la estirpe de David, en la que algún escriba medieval (con más ansia publicitaria que teológica) pretendió injertar al primero, algo que como es fácilmente comprensible, no prosperó.

Así que él mismo buscose la sacra ascendencia, y cual cerdo trufero husmeó por entre las raíces de su encinar familiar hasta que dio con algo que en cierto sentido podría ser considerado con un cierto grado de santidad. Esto, empero, no era suficiente y por eso se propuso remediarlo.

¿Y quién es este del cual tanto se esperaba, y que en no menos ponía sus anhelos? No es otro que Federico Barbarroja (apodo que no requiere comentario alguno), primero de su nombre entre los emperadores del Sacrum Romanum Imperium, es decir el Sacro Imperio, que por querer recuperar la gloria de la ciudad de los eternos fuegos, se hizo Romano, pero como en verdad esto era más un deseo (con coronación incluida) que una realidad palpable (no se puede decir de los romanos que sean precisamente fieles y abnegados súbditos), tuvieron que añadirle Germánico, que era donde verdaderamente moraba.

Es Barbarroja considerado cénit del poder imperial, propiamente germánico, en constante confrontación con el poder espiritual, el papado, que en aquellos momentos adolecía más de materia que de espíritu. Los “reales” (palabro de otros siglos con el cual se designaba el campamento de un ejército dispuesto para la guerra yendo normalmente a la cabeza un rey) fueron dispuestos entorno a un cisma, con dos sumos pontífices, el propiciado por la facción imperial, que pronto fue tenido por antipapa, y Alejandro III, que fue considerado como el verdadero papa por el resto de los reinos.

Los contingentes, aun estando bajo la autoridad del papa o del emperador, no siempre luchaban por estos, sino que en no pocas ocasiones se servían de tan santo pretexto (quién era más que el otro) para atacar con cierta liberalidad al contrario. Es decir que los condes, arzobispos, ciudades, etc., luchaban entre sí, independientemente del estado de las hostilidades cesaro-papistas; buen ejemplo de esto nos lo ofrece el famoso lance del Patriarca de Aquilea contra Venezia, que terminó con el simpático pago anual de un magro rescate por parte del Patriarca.

Así pues, dentro de esta secular guerra (antes, durante y después de que Federico y Alejandro peregrinaran por esta tierra), con largos armisticios de por medio, el emperador se decidió a reforzar su autoridad, su divino poder, mediante la mejora de la santidad familiar, y en lugar de ir más a misa y confesarse cinco veces al día, cosa que tenía prohibida por Alejandro al haberlo excomulgado (aunque sus propios papas sí que le dejaban claro), celebró en Aquisgrán la translación de los restos y canonización de: el primer emperador del Sacro Imperio, rey de romanos, francos y longobardos, Karolus Magnus (para los amigos Carlomagno, que dicho en una sola palabra, como que impone menos.) Y de ese día es el texto que posibilita nuestra reflexión histórica, en el cual el mismo emperador constata la translación del cuerpo del santísimo emperador Carlos, aunque nadie le hubiese colgado milagritos, aún, en su biografía.

Así, para justificar su poder imperial como divino por encima del poder espiritual del papado, Barbarroja lo canonizó y propagó su culto, (todavía existente en algunas iglesias del centro de Europa) llegando incluso hasta las tierras de la península Ibérica, pues en la sede catedralicia de la ciudad de Gerona se conserva una imagen, de buena factura, que siempre ha sido tenida por “un san Carlomagno”.

Una vez recuperada la paz y restablecidas las relaciones, algo que se hizo en la ciudad de Venezia con toda la solemnidad, fastuosidad y ceremonia debidas en el encuentro de un emperador recién reconciliado con la Iglesia y el Sumo Pontífice de la misma; el emperador estimó oportuno atender la llamada del nuevo papa y lanzarse a una nueva cruzada, ¡Deus Vult! , llegando incluso a desafiar al sultán de Egipto a un combate singular, algo que no llegó a realizarse.

Federico lideraba un vasto ejército y tras la segunda batalla contra los hijos de Mahoma murió inesperadamente, mientras cruzaban un río, envuelto en su lustrosa y pesada armadura. Como era de esperar, el ejército, ante tal fatalidad, se dispersó y tan sólo continuó un pequeño reducto con la intención de dar cristiana sepultura al emperador (cosa que evidentemente no podían hacer en cualquier sitio) en la Ciudad Santa. Evidentemente no tenían forma de embalsamar el cuerpo, con lo que decidieron meterlo en un barril de vinagre, algo que no dio muy buen resultado, y tuvieron que ir dejando pedacitos por diversos sitios; en uno enterraron la carne, en otro las vísceras y los huesos en otro, sin llegar nunca a la deseada Sion.

Este fue el verdadero final del emperador, pero… ¿qué fue de San Carlomagno? Siglos después fue sustituido por Federico I en lo que a refrendo de la autoridad imperial germánica se refiere. No obstante Federico II, nieto del primero, casi “destrona” a su abuelo, pero finalmente fue el anciano quien fue conservado por el mito dormido en una montaña, sentado, apoyando la cabeza en el brazo y este por el codo sobre una mesa a través de la cual su bermeja barba continúa creciendo, acompañado o no según la versión de la leyenda que escuchemos, por unos caballeros, para ser usado en caso de necesidad.

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1En nombre de la santa y una Trinidad. Federico emperador augusto de los romanos mientras la clemencia divina lo aliente. Es necesario atender con principal generosidad entre las demás salutíferas preocupaciones del estado las de las iglesias, promover con especial empeño los asuntos de Dios y con total diligencia mirar por la seguridad de estas. Así pues accedió la totalidad de los, tanto los futuros como los presentes, fieles de Cristo y de nuestro imperio, puesto que en la curia en Aquisgrán que celebramos para el traslado del cuerpo del santísimo emperador Carlos, movidos por el respeto de la divina gracia y por la afectuosa intervención de nuestro queridísimo príncipe Reinaldo venerable Arzobispo de Colonia y también por la devota súplica de nuestro fidelísimo hermano Arnoldo de Bona Spes, clementemente dispuestos recibimos a nuestro devotísimo abad Felipe de Bona Spes, a todos sus sucesores y hermanos y a toda la abadía con todas sus pertenencias bajo nuestra protección imperial.

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Documento sin título 2 COMENTARIOS
Documento sin título Documento sin título OvgDkONE 12/06/2014 11:48
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Documento sin título wqwq 09/06/2017 05:23

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